SEXO ANTINATURA

Foto de: Khajuraho
Hace un tiempo, hablando con un compañero sobre estrategias de posicionamiento de blogs técnicos de medio ambiente, comentamos con buen criterio que nuestras temáticas eran de progresión muy lenta porque evidentemente no tenían el mismo interés que otras materias, y en tono jocoso dijimos que la vida como blogguers y profesionales 2.0 nos sonreiría más si nos dedicásemos a hablar de sexo e introdujésemos aquellos términos que todos conocemos para conseguir miles y miles de visitas (no los meto aquí porque no quiero plagar el blog de rebotes).


Más allá del chascarrillo puntual, el concepto se quedó en mi cabeza y, como todo buen fanático del medio ambiente que se precie, terminó horadando su hueco en mi ya maltrecho cerebro y al final ha dado lugar a este post. Y es que, ¿no es el sexo una actividad humana más?, de hecho, ¿no es una de esas actividades de relevancia en nuestras vidas?, ¿no mueve ingentes cantidades de dinero?... y como actividad humana, ¿cuál es el impacto que puede tener sobre el medio ambiente?.

Así que... Objetivo conseguido, vamos a hablar de SEXO en un blog tan serio como este.

Preservativos que no preservan la naturaleza.

Evidentemente si hablamos de sexo, tenemos que hablar de uno de los utensilios que más se usan en la práctica por la humanidad: 

Los preservativos, condones, profilácticos, gomitas, globos o como los queramos llamar.

Los preservativos se vienen usando en las relaciones sexuales de la humanidad desde tiempos inmemorables, pero a diferencia de hace 400 años, cuando su uso estaba menos extendido y su fabricación se basaba en el aprovechamiento de tripas de cordero o similares, pasando además luego a reutilizarse, en la actualidad el condón es un producto de mayor acceso, fabricado en polímeros resistentes, y de usar y tirar.

Y es que desde que Charles Goodyear inventase la vulcanización del caucho y Frederic Killiam industrializase el proceso para la fabricación de preservativos de látex en 1919, la fabricación, uso y de condones ha cambiado mucho.

Para empezar, estamos hablando de más de cinco mil millones de unidades vendidas al año en todo el mundo, prácticamente unas 9.000 Tm/año de látex contaminado por restos orgánicos y otras sustancias químicas vertidos al año, a los que habría que añadir otras 6.000 Tm/año procedentes de sus envases una vez rechazados, una cantidad ingente de residuos que además acaba en demasiadas ocasiones en nuestros ríos y mares, con la problemática añadida que esto supone en cuanto a su afección a ecosistemas y seres vivos.

De hecho, el hábito de tirarlos por el retrete una vez acabada la faena es una funesta costumbre más extendida de lo que nos pensamos, y si no que se lo digan a los técnicos de depuradoras urbanas que habitualmente se los encuentran en sus desbastes, o a los organizadores de los XIX Juegos de la Commonwealth celebrados en la India en octubre de 2010, en los que se repartieron 8.000 condones entre los participantes y en unos pocos días más de la mitad ya estaban atascando las cañerías de la ciudad donde se celebraban.

Por otro lado, y en contra de lo que muchos piensan, que su fabricación sea mayoritariamente de látex, un polímero de origen natural, no significa tampoco que el producto si sea compatible con el medio ambiente, ni mucho menos que sea biodegradable como aseguran algunos. El látex de los condones no es sólo eso, sino que viene acompañado de diversos aditivos agregados durante su fabricación, tales como plastificantes, lubricantes, espermicidas, etc, lo que lo convierte en un producto de bastante persistencia en el medio ambiente. Sólo el látex ya tiene una persistencia en tierra de más de dos años, y muchos de los aditivos que lleva pueden prolongar esta degradación por encima de los 5 años o más.


Preservativo en la arena - foto de Daniel Lobo.

Mucho menos biodegradables son los condones fabricados con polímeros sintéticos como los de poliuretano, poliisopreno, nitrilo o silicona, normalmente utilizados por gente con alergia a las proteínas del látex. Los únicos que podríamos considerar biodegradables en su totalidad son los condones de piel de cordero, una alternativa "ecológica" que volvería a los tiempos pretéritos recuperando antiguos materiales.

Tampoco serían compatibles con el medio ambiente los envases de los preservativos, mayoritariamente fabricados de plástico o plástico-aluminio, estos últimos actualmente sin posibilidad alguna de reciclaje, y  procedentes de materias primas no renovables y altamente contaminantes en su procesado.


Hormonando los ríos.

Se que habrá más de una pareja que diga "nosotros no contaminamos porque no usamos preservativos", somos una pareja estable y estamos abonados al anticonceptivo oral de turno. Pues bien, entonces directamente sois culpables directos de "terrorismo ecológico" (si se me permite la hipérbole).

Y es que esta píldora que tanto ha liberado al género femenino se ha diseñado, una vez más, y al igual que suele ocurrir con los grandes inventos de la industria farmacéutica, de espaldas al medio ambiente. De esta forma, las pastillas anticonceptivas contaminan nuestros ríos dentro de esa categoría de contaminantes denominados como emergentes de los que ya hablamos en su día en el artículo "Sobre Vertidos, Medicamentos y Superbacterias".

Los estrógenos son, junto con la progesterona, el ingrediente principal de las píldoras anticonceptivas. El estrógeno más habitual es el 17-alfa-etinilestradiol (EE2), y al igual que los estrógenos naturales, el 17-beta-estradiol (E2) o la estrona (E1), también usados, permanece en el cuerpo de la mujer durante aproximadamente 25 horas, tiempo durante el cual el hígado se emplea en metabolizarlos, secretándose como conjugados diversos, el 70% a través de la orina, y el otro 30% a través de las heces.

Vertido urbano by José Carlos Cortizo
Todos estos vertidos humanos van (o no) a los sistemas de depuración de nuestras ciudades, donde no sólo no se pueden depurar, atendiendo a los procedimientos actuales, sino que además se producen fenómenos de desconjugación de los compuestos que los llevan a su vertido directo a río nuevamente como hormonas puras y a concentraciones de salida superiores a las de entrada, empeorando aún más la problemática asociada.

De esta forma, es normal encontrarse en las aguas superficiales europeas concentraciones de EE2 entre 0.5 y 7 ng/litro, habiéndose llegado a encontrar máximos de hasta 50 ng/l. Dado que estos compuestos son bastante persistentes en el medio acuático, las únicas vías de "asimilación" en el medio es a través de su bioacumulación en el organismo de los seres vivos que habitan el medio, o mediante su deposición en los sedimentos, en los que se han encontrado concentraciones medias de 22 ng/g en ríos del norte de España.

En el agua estos compuestos se unen a otras sustancias, como el nonilfenol, imitadoras de la actividad estrógena, y se convierten en disruptores endocrinos muy potentes, causando daños extensos en los sistemas endocrinos de los animales, y fundamentalmente en el de gran variedad de peces, que terminan por ver comprometida su capacidad de reproducción.

El mecanismo más habitual de acción de estos compuestos es la inducción  de la expresión de los genes dependientes de los estrógenos, como la vitelogenina (VTG) en los peces y aves, pudiendo expresarse el efecto incluso a través de varias generaciones, primando el efecto antiandrogénico, y terminando por generar la feminización de las especies afectadas, algo que se ha detectado de forma alarmante ya en varios estudios. 

Sus efectos llevan desde la disminución de la fertilidad de los peces, mediante efectos como el desarrollo de huevos en los testículos de los peces macho, hasta la feminización total o, como ya se ha detectado en algunos casos, el colapso de la propia especie.

A pesar de los escandalosos efectos de este tipo de productos, comprobados ya hace décadas, lo único que se ha conseguido hasta el momento es que la propia Comisión Europea comunicase el 31 de enero de 2012, mediante una nota de prensa, que estas sustancias quedaban dentro de la ampliación prevista para la Directiva sobre sustancias prioritarias en el ámbito de la calidad del agua.

Pero tanto la nota de prensa del 2012, como el posterior desarrollo normativo realizado, mediante la Directiva 2013/39/UE tenían trampa, y ponen de manifiesto las extraordinarias presiones sufridas de la mano de la industria farmacéutica en este terreno y la endeble voluntad de Europa. Y es que del listado propuesto para ampliar las sustancias prioritarias se caen precisamente los medicamentos, y así el EE2 y el E2, junto con el diclofenaco, quedan finalmente relegados a una lista de sustancias objeto de observación a publicar por la Comisión Europea, a efectos de simple seguimiento, que finalmente se publicó año y medio más tarde mediante la Decisión de Ejecución (UE) 2015/495 de la Comisión.

Y es que más de 100 millones de mujeres en todo el mundo toman la píldora anticonceptiva, un mercado muy jugoso que no puede perderse  y que exigiría un ímprobo esfuerzo por parte de la industria farmacéutica para asegurar su compatibilidad ambiental, algo que de esta forma queda pospuesto.

Pildoras anticonceptivas - Por Paille.

Por cierto, que hablando del nonilfenol, de los disruptores endocrinos, de los condones, y del impacto ambiental del sexo sobre el medio ambiente por la liberación de los mismos, tenemos que pensar además en un compuesto químico que muchos conoceremos por haber usado, en nuestro temor más "jovenzano", como aditivo o parte de los anteriormente descartados preservativos. Hablamos del Nonoxinol-9, el famoso espermicida que hace una década llevaban los preservativos "super-seguros", y que también había en formato de óvulos, cremas o similares.

El Nonoxinol-9, hoy en día ya prácticamente desaparecido, era un surfactante del grupo de los alquilfenoles que se utilizaba ampliamente como espermicida. Diversos estudios realizados con el paso del tiempo han puesto de manifiesto que su eficiencia protectora contra enfermedades era cuando menos dudosa, su eficiencia como espermicida bastante baja, y que encima podía afectar a las mucosas irritándolas o generando lesiones.

Con el paso del tiempo se ha demostrado también que el nonoxinol-9 se asimila en el cuerpo de las personas y de los animales, o se degrada en los sistemas de depuración de las plantas de tratamiento, generando como subproducto el ya mencionado nonilfenol, que se bioacumula y, de hecho, se detecta prácticamente en el 100% de las muestras del tejido adiposo mamario de casi cualquier mujer, junto al ya habitual y peligroso cocktel de COPs que suele ser habitual.


Juegos y Juguetes con licencia para envenenar.

Llegados a este punto de análisis, otro de los aspectos interesantes a analizar es el onanismo, como una práctica sexual más, extendida entre todos los seres vivos del planeta, a la que el ser humano acompaña además desde la prehistoria con una enorme variedad de juguetes que nos hemos inventado para aderezarlo, compitiendo con el más puro trabajo manual y compensando así quizás la ausencia de imaginación en el mismo.

Los consoladores, o dildos según su denominación inglesa, son de hecho uno de los juguetes sexuales más vendidos del mundo para estos fines, pero el afán de la industria por el ahorro de materiales y la maximización de los beneficios podría estar dando lugar a una intoxicación grave de nuestros cuerpos y del propio medio ambiente.

Dildos - By Christina Xu.
Y es que son muy pocos los juguetes sexuales que utilizan silicona quirúrgica 100% o materiales que sean biocompatibles con nuestros organismos o con el medio ambiente, y cuando lo hacen forma parte de su caracterización como artículo de lujo, marcándolo claramente, y cobrándolo como tal.... mientras tanto, cuando compramos un artículo de este estilo, estamos totalmente expuestos a que nos vendan lo que les de la gana, pues no hay ningún tipo de regulación o control al respecto.

Lo más habitual es que nos encontremos con juguetes de PVC, PVC con un menor porcentaje de estireno, o algún polímero compuesto del tipo estireno - butileno - etileno, al que se han agregado una serie interminable de aditivos y óxidos metálicos encaminados a darles la textura, la flexibilidad, el color o la transparencia que precisan. Algunos, de hecho, agregan tantos aditivos a sus consoladores que casi podríamos decir que están hechos de aditivos con algo de plástico.

Con independencia a las pocas bondades ambientales que tienen los hidrocarburos derivados del petróleo con que se fabrican nuestros consoladores, y más aún los clorados, como el PVC omnipresente en los dildos, por la generación de dioxinas durante su fabricación o eliminación, lo que más suele preocupar de los consoladores son sus aditivos.

Entre los aditivos más usados hay un grupo de esteres no halogenados del ácido ftálico, comúnmente conocidos como ftalatos, que llevan décadas usándose en una enorme variedad de aplicaciones industriales y de consumo, entre las que destaca fundamentalmente su uso como aditivo plastificante que permite incrementar la flexibilidad de plásticos como el PVC, con la peculiaridad de que no se unen al material que plastifican y, por lo tanto, se liberan fácilmente en el ambiente durante su fabricación, uso  o destrucción, lo que ha conseguido convertirlos en un contaminante universal.

Los ftalatos los podemos encontrar en forma de diversos productos químicos específicos como el DBP (dibutil ftalato), el DEHP (dietilhexil ftalato), el DIDP (ftalato de diisodecilo), o el DINP (Diisononil ftalato), entre otros, cada uno con diversas propiedades y con distintos riesgos para el medio ambiente y el ser humano. 

Muchos de ellos se absorben con facilidad por el cuerpo cuando se ingieren o inhalan, y algunos presentan efectos adversos en el embrión y el feto, especialmente en el desarrollo sexual masculino y de los testículos, con algunos efectos también en el desarrollo de los riñones, siendo esta una de las razones de que en Europa quedasen limitados legalmente a poco más del 0,1% en utensilios infantiles (juguetes, tetinas, biberones, etc), una concentración que equivale en la práctica a su prohibición.

En ratas de laboratorio se ha demostrado la generación de leucemia y la formación de tumores en los testículos y en el hígado, aunque aún se está estudiando el potencial de generación de este tipo de efectos en el cuerpo humano, donde no parece propiciar el mismo mecanismo, y en el que los ftalatos se han encontrado ya en concentraciones importantes en la leche materna o el cordón umbilical.

El producto en sí es muy polémico por sus efectos ambientales como disruptor endocrino o por su potencial cancerígeno demostrado ya en algunos animales, habiéndose llevado a cabo campañas muy agresivas por parte de organizaciones no gubernamentales como Greenpeace, pero... ¿cuantos ftalatos llevan nuestros consoladores?.

Pues bien, el famoso conejito "jack rabbit" que Miranda presentó a sus amigas y que Charlotte no podía dejar de usar en la famosa serie de televisión "Sexo en Nueva York" (Sex and the city), que tanto se popularizó a finales de los 90, podría tener, según las marcas que lo comercialicen, más del 50% de ftalatos en su composición, una concentración muy importante si es que los efectos de estos compuestos terminan por acreditarse como perjudiciales para el ser humano, pero que no dejan de ser también relevantes por su alto impacto ambiental.

Escena de Sexo en Nueva York con el popular "Jack Rabbit"
En ocasiones casi sería más correcto decir que determinados dildos están hechos de ftalatos con algo de plástico, con porcentajes de hasta el 80% de este aditivo tan polémico.


Para evaluar correctamente el problema desde el punto de vista de la salud tenemos que tener en cuenta además que muchos de los órganos que utilizamos para practicar sexo, incluidos los sexuales propiamente dichos, son mucosas y no piel, y que su capacidad de absorción de tóxicos es mucho mayor a la que en muchas ocasiones se tiene en cuenta como contacto dérmico, en ocasiones incluso mayor que la que se obtendría por ingestión.

En este sentido, conviene destacar además que juguetes y preservativos suelen ir acompañados de lubricantes con distintas propiedades y muy diversas composiciones, estando además de moda actualmente los que aportan un punto picante a la relación ya sea a través de sabores, efectos calor / frío, etc. Pero, ¿de qué están hechos estos lubricantes? ¿con qué estamos embadurnando nuestros orificios?

Tal y como ya hemos adelantado antes para el caso del Nonoxinol-9, los componentes de estos lubricantes pueden tener también un importante impacto ambiental, y sobretodo efectos perjudiciales sobre nuestro organismo.

Algunos compuestos, como el "sodium hidroxide", que muchos conocerán mejor por el nombre de "sosa cáustica", o alcoholes como el acetato, tienen efectos irritantes en las mucosas, y a la larga pueden producir cambios en el equilibrio de la flora, y por lo tanto infecciones, o incluso cambios en el pH que se pueden traducir en problemas de fertilidad. Otros conservantes, como los parabenos, especialmente aquellos de cadenas más largas, parecen funcionar también como disruptores endocrinos con capacidad para asimilarse en el cuerpo y liberarse al medio ambiente.

De hecho, los parabenos son tan polémicos o más que los ftalatos, y están también hoy en día en el candelero de la discusión científica, trasladada de manera más o menos acertada a la conciencia popular, donde empiezan a surgir los ya habituales "libre de parabenos" (que no es lo mismo que 0%, ya que es un producto regulado por la normativa europea a concentraciones inferiores a 0,8% en su totalidad). 

El uso extendido de estos parabenos y otros compuestos disruptores a cosméticos, cremas, jabones y productos de diversa índole hace que, además de los problemas sanitarios que puedan acarrear, se estén estudiando como contaminantes emergentes de las aguas.

¿Y entonces qué.....?

Resulta evidente que practicar un sexo ecológico no es ni mucho menos fácil, y menos si tenemos en cuenta las alternativas que nos ofrece en la actualidad el mercado, aún escasas para un consumo generalizado o dentro de unos márgenes económicos normales.

Llegados a este punto, es posible que los más "pro-naturales" decidan acudir al sexo "directo" sin mayores juegos o medidas de protección, el sexo más natural y sin barreras, acudiendo como mucho a la conocida como "marcha atrás", y adoptando además medidas extra para vestirlo con un traje más "ecológico", como por ejemplo:

  • Apagando la luz, para no consumir energía eléctrica, y de esa forma conseguir que la huella de carbono de nuestro acto sea la mínima.
  • Utilizando sábanas procedentes de cultivos orgánicos, controlados y sostenibles, según vimos en el artículo de "Ser Eco-Fashión está de moda".
  • Comprando una cama hecha con maderas procedentes de certificaciones que aseguran su procedencia sostenible, ya sea FSC o PEFC.
  • Duchándonos en pareja para ahorrar agua, aunque en este caso al final el remedio en ocasiones puede ser peor que la enfermedad.

Pues bien, ni aún así nos libramos de estar actuando contra la madre naturaleza, pues con este sistema incrementamos el riesgo de procrear, y como todo el mundo sabe, la superpoblación que sufre la tierra es quizás uno de los problemas ambientales más graves que tiene nuestro planeta.


Comentarios

  1. Grande Fernando!, felicidades por tu línea editorial de "rigor ameno"

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  2. Si antes hablamos de sexo y medio ambiente, antes empiezan a surgir noticias de este tema.... os dejo con esta interesante propuesta.

    http://ecoinventos.com/juguetes-eroticos-sex-shop-mas-ecologicos/

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  3. Se ve que la historia más rocambolesca es capaz de repetirse ahora en los juegos olímpicos de Rio

    http://deportes.atresmedia.com/juegos-olimpicos/rio-de-janeiro-2016/condones-atletas-olimpicos-atascan-desagues-villa-olimpica_2016082157b99b420cf269d3ac1cc222.html

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  4. Felicitaciones por su blog; necesitamos que información tan interesante llegue a más personas y empecemos con cambiar nuestros habitos de consumo en todos los quehaceres humanos.

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    1. Muchísimas gracias por las felicitaciones, Celebro que le haya gustado tanto como para tomarse su tiempo en escribirme.... un auténtico placer.

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