Los BIOCOMBUSTIBLES (parte 2)

Biocombustibles de Primera Generación. ¿Son sostenibles?

Un problema de materia prima:

Uno de los problemas más graves que experimenta la primera generación de biocombustibles es su dependencia de una biomasa vegetal explícitamente cultivada para su producción, en lo que se denomina como cultivos energéticos, lo que termina por provocar:
  • Cambios relevantes en los usos del suelo, que en determinados países se traduce incluso en la destrucción de superficie forestal, selvática o de humedales, o en la pérdida de superficie de cultivo para alimentación, ya que el cultivo de especies vegetales para la producción de biocombustibles es mucho más rentable económicamente.
  • Competencia frente a cultivos para alimentación. En muchas ocasiones los cultivos energéticos son a su vez cultivos para la producción de alimentos. Esto genera una competencia desigual para el consumo de una materia prima común, que hace que se desvirtúen y modifiquen los precios de mercado, elevándose los precios de aquellos alimentos que compiten directamente con los cultivos energéticos.
  • Balances "poco positivos" en todo el ciclo de vida. Si bien nadie discute el carácter renovable de los biocombustibles y la reducción que suponen en el impacto frente a los combustibles fósiles tradicionales, cada vez más voces consideran que, de tener en cuenta todos los factores (directos e indirectos) en todo su ciclo de vida, los beneficios ambientales no serían tan relevantes, e incluso en algunos casos no se podrían considerar siquiera positivos.
Plantación de soja ganando terrenos al Amazonas - Greenpeace.

Hasta tal punto han llegado ya las evidencias de destrucción de superficie natural y los cambios en los usos del suelo, que la presión de grupos ecologistas y consumidores ha terminado por conseguir que en el mercado estén empezando a surgir certificaciones de sostenibilidad para las materias primas utilizadas en la fabricación de biocombustibles. Certificaciones que, sin embargo, rechazan aún algunas organizaciones ecologistas.
Promovidas por grupos de interés de distintos sectores, existen en la actualidad certificaciones de sostenibilidad para el aceite de palma (RSPO), la caña de azúcar (Bonsucro), o incluso la soja (RTRS), de forma que las empresas que las usan puedan acreditar una fuente de origen del mismo que contempla criterios de responsabilidad y sostenibilidad.

Por otro lado, si bien es cierto que determinados biocombustibles (como el biodiesel), se pueden obtener de biomasa residual (como los aceites de fritura), evitando así el problema descrito en los puntos anteriores, la realidad desmiente esta opción: Ni se produce el suficiente residuo como para generar el biodiesel precisado, ni existe la suficiente infraestructura para su recogida, ni resulta lo suficientemente rentable en muchas ocasiones.
De hecho, en España, el aceite de fritura supone aproximadamente el 24,9% de los aceites utilizados para la fabricación de biodiesel (unos 170.000 m3). Y de este porcentaje cerca del 36% procede de importación (unos 69.000 m3), según los datos de 2011, quedando sin gestionar más de la mitad de los generados en el mercado nacional.

Muchos expertos cuestionan así la alternativa que proporcionan los biocombustibles de primera generación, ya que no parece muy lógico que se deje de depender del petróleo para pasar a depender de las semillas, incrementando de forma exponencial la presión sobre cultivos para alimentación. 

Para muchos países, donde no se pueden cultivar de forma viable las semillas o productos energéticos más demandados, se produce una dependencia del exterior para la obtención de la materia prima que termina siendo muy similar a la experimentada en el caso del petróleo.

Además, las presiones de estos países dependientes sobre terceros países está llevando a que se acentúen los problemas vistos anteriormente en lo relativo a los cambios en los usos del suelo y la competencia de precios con los mercados alimentarios, e incluso están convirtiendo a los cultivos energéticos en un arma de presión.
En España, en 2011, de las materias primas utilizadas para la fabricación de biodiesel nacional tan sólo el 20,35% provenía del mercado nacional. De hecho, para la fabricación de biodiesel ese año se utilizó, además de los aceites de fritura mencionados con anterioridad, un 44,81% de palma (importada en su totalidad, fundamentalmente de Indonesia) y un 23,8% de soja (siendo un 36,6% de Argentina, otro 36,3% de Brasil y un 17,8% de EEUU). Esto implica, evidentemente, una fuerte dependencia de los recursos externos.

Esta falta de sostenibilidad hace que muchos expertos, y muchas organizaciones ecologistas, no vean en estos biocombustibles (denominados como agrocarburantes por muchas ONGs) una solución sostenible al problema energético y de consumo de combustibles fósiles.

     


Lo Renovable no siempre va unido a lo Sostenible
Protesta Ecologista frente a una gasolinera en Finlandia
photo credit: Greenpeace Finland via photopin cc



La posible ausencia de sostenibilidad ambiental de los biocombustibles de primera generación denunciada por diversos grupos ecologistas, viene acompañada también en los últimos años por una más que evidente falta de viabilidad económica debido a la falta de apoyo institucional claro, definitivo y relevante. Apoyo que además, debido a la actual crisis económica y a la presión por parte de distintos grupos, se ha ido perdiendo cada vez más. 
En España, esta pérdida de apoyo se ha visto reflejada en la bajada de objetivos en el consumo del 6,5% general de 2012 al 4,1% para el 2013 (bajada paralela a la aprobada en el Parlamento Europeo el 11 de septiembre pasado), el largo retraso en las asignaciones que se deberían hacer para ciertos biocombustibles, o la ausencia de promoción y protección suficiente frente a otros carburantes y mercados externos.

Pese a la bajada de objetivos y al retroceso político en el apoyo a los biocombustibles de primera generación, los consumos  continúan siendo superiores a los objetivos marcados, aunque es cierto que se empieza a experimentar en 2013 un progresivo estancamiento que, para algunos combustibles como el biodiesel y determinados países, comienza a representar un descenso evidente, en lo que podría ser un cambio de tendencia.
En España, el consumo de biocombustibles fue de un 9,5% global para el 2012 según la CNE, aunque muchos consideran las cifras como virtuales y la previsión de evolución para el 2013 es a la baja, de hecho la APPA prevé un descenso del consumo de biodiesel del 60%.

Este hecho, unido a un tejido productor sobredimensionado por viejas promesas que finalmente no se han visto respaldadas ni por la realidad ni por la clase política, deja al sector en una situación precaria, y la previsión para el mercado de los biocombustibles de primera generación y sus productores no presenta un futuro muy halagüeño. 
La producción actual de biodiesel en España está ya a un 10% de su capacidad, con cerca de 40 plantas de biodiesel totalmente paradas, y las restantes funcionando muy por debajo de sus capacidades, y la de etanol, aunque mejor gracias a las exportaciones y a la existencia de un tejido productivo menor, está ya al 65% de su capacidad de producción.

Parte del fundamento del problema que se da para el tejido productivo, nuevamente, la materia prima. Algunos países, originalmente exportadores de semillas, están potenciando la producción interna y la exportación de su propio biodiesel, aplicando tasas diferenciales a la biomasa vegetal y a los biocombustibles, y llevando a cabo lo que muchos expertos consideran como "dumping", poniendo en los mercados biocombustibles a precios inferiores a los costes de producción locales, lo que hace que las grandes distribuidoras prefieran adquirir el biodiesel en el mercado exterior y la producción local se vea seriamente afectada.
Este vuelve a ser el caso de gran parte de los países europeos para el biodiesel y, como no iba a ser menos, de España. Países tradicionalmente exportadores de semillas como Argentina o Indonesia, han potenciado en los últimos años de forma muy agresiva su propia producción y exportación de biocombustibles.
De hecho, en 2012 estos países copaban ya el 76% del mercado español de biodiesel. Esto ocasionó que, en mayo de 2013, la Comisión Europea impusiese aranceles provisorios a estas importaciones acusándolas de competencia desleal, tomando ejemplo de las acciones que en este sentido ya habían emprendido países como Francia, Bélgica, Italia o Polonia. Un caso que ha llegado ya a la Organización Mundial del Comercio y que aventura una dura lucha entre países.

La otra parte del problema que tienen los productores de biocombustibles en Europa es la inseguridad generada por una política de apoyos que fluctúa demasiado para un sector, el de los biocombustibles, que depende demasiado de las deciciones políticas que se adopten y que precisa de fuertes inversiones.
Por lo pronto el Proyecto de Ley votado el 11 de septiembre pasado por el Parlamento Europeo parece que tiene una intención clara de limitar los biocombustibles de primera generación en Europa y comenzar a promocionar los de generaciones superiores (segunda y tercera).  A los primeros los limita al final al 6% y, a partir de 2020, los grava con la aplicación de valores de cambio indirecto del uso de tierra para el cálculo de Gases de Efecto Invernadero, mientras que a los segundos les da cuota de mercado estableciendo ya objetivos obligatorios.
Esto supone una buena noticia para las nuevas generaciones de biocombustibles y, sin embargo, un "palo" considerable para las fuertes inversiones realizadas en los combustibles de primera generación a nivel industrial, lo que genera inseguridad y desconcierto para los inversores.



Continuará....







Observaciones: Ejemplifico y baso parte de mis observaciones sobre el estado actual del mercado de primera generación en la evolución experimentada por el mercado español y, en paralelo, en la Comunidad Europea. Entenderá el lector que se trata del ámbito que mejor conozco y del que puedo "opinar" y dar datos con mayor fundamento, y que las cifras dispuestas no tienen por qué ser una generalización respecto a la situación dada en otros países, ni siquiera de la propia Unión Europea.

Enlaces de interés sobre este tema:
APPA - Asociación de productores de Energías Renovables.
Biodiesel Spain. - Centro de debate y market-place de biocombustibles en España.
Libro: Biofuels - Economy, Environment and Sustainability.
Informe Anual de Biocarburantes de la Comisión Nacional de la Energía - CNE 
The Oil Crash - Magnífico blog donde se analizan noticias en relación al mundo del petróleo. 
Energías renovables - Web de referencia en España en materia de energías renovables 


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